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MAR, 15 SEPT 2026
Entretenimiento

Leuco y Martínez: cuando el amor se muda a la grilla de la TV

Dos exparejas periodistas, ocho años compartidos y una ronda de preguntas cruzadas al aire: el formato pone sobre la mesa algo que suele quedar en silencio.

TL
Tomás LagosCultura y espectáculos · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Imaginate la escena: un estudio con cámaras, un conductor de intermediario y dos ex sentados frente a frente, respondiendo lo que nunca se animaron a contestarse por WhatsApp. Diego Leuco y Sofi Martínez se prestaron a esa coreografía televisiva y, contra todo pronóstico, dejaron frases que todavía resuenan. Yo los miro y pienso que esa es la nueva terapia de pareja: el confesionario público con rating.

Los dos vienen de la misma mesa de trabajo, así que la vuelta al estudio no fue un debut ni mucho menos. Se conocen de memoria y eso, lejos de aflojar la tensión, la hace más eléctrica. Compartieron conducción durante años, se acompañaron en coberturas y, según contó Martínez, llevan casi ocho juntos desde el primer hasta el último día: dos etapas que Leuco resumió como si fueran dos temporadas de una misma serie.

Lo que se dijeron, palabra por palabra

Hubo un intercambio sobre las redes sociales que funciona como termómetro de cualquier ruptura contemporánea. Martínez reconoció que el mismo día del corte lo silenció y que, hasta hoy, él sigue sin aparecer en sus timelines. "Era mejor silenciarte que eliminarte", le dijo, con esa lógica que sólo entiende alguien que ya pasó por el duelo digital.

“Muchas veces, sí. Más veces sí que no.”Diego Leuco

Leuco, por su parte, eligió la honestidad cruda. Confesó que le escribió mensajes largos incontables veces y los borró antes de mandarlos. "Yo soy de escribir largo", dijo, mientras ella se reía con la complicidad de quien conoce bien esa manía. También admitió que la extraña más de lo que está dispuesto a admitir en público y que, si pudiera borrar un día del calendario, elegiría el de la separación.

  • Redes sociales: Martínez lo silenció el mismo día de la ruptura y mantiene esa configuración hasta hoy.
  • Mensajes borrados: Leuco escribió "millones" de veces sin llegar a apretar enviar.
  • Recuerdos automáticos: Martínez no eliminó las fotos, pero ajustó el teléfono para no verle la cara.
  • Día a borrar: Leuco elegiría el de la separación, al asegurar que no hubo jornadas tristes durante la relación.
  • Energía de fin de semana: el conductor señaló como extrañaba la vitalidad de Martínez fuera del estudio.

Lo que más llama la atención no es la confesión sentimental, sino el gesto pequeño: Martínez no borró las fotos, pero reconfiguró el celular para esquivar los recuerdos automáticos. Es la solución intermedia de nuestra época, la de quienes no quieren hacer el click definitivo pero tampoco bancarse la notificación del algoritmo. Pura administración emocional del siglo veintiuno.

Dicho todo esto, vale la pregunta del sobre: ¿estos cruces televisivos sirven para cerrar o para abrir en canal? Mi intuición me dice que, cuando dos exparejas se sientan a hablar delante de las cámaras con un conductor de mediador, lo que se busca no es tanto la respuesta como el momento: esa frase que se viraliza, ese silencio que se vuelve meme, ese "más veces sí que no" que se repite hasta el hartazgo. Para el público es catarsis barata; para los protagonistas, probablemente, una forma elegante de seguir habitando el mismo mundo laboral sin que la herida sea taboo. Para quien haya pasado por una ruptura larga y compartida, el segmento funciona como espejo: te reís, te incomodás y, sobre todo, te sentís menos solo con tus propios fantasmas digitales.

TL
Tomás LagosCultura y espectáculos

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