Mann vuelve a la carga: ahora le toca al Vice definitivo
El director anuncia un nuevo montaje en 4K de su película de 2006, con Colin Farrell y Jamie Foxx, mientras se cocina el reboot con Michael B. Jordan y Austin Butler.
Imaginensé la escena: un tipo sentado frente a una mesa de edición, con la misma cara de concentración que tenían Crockett y Tubbs cuando perseguían narcos en lancha por la bahía de Biscayne. Así, más o menos, debe estar Michael Mann mientras ultima los detalles de lo que ya bautizó como "El montaje final del director" de Miami Vice, la película que en 2006 reunió a Colin Farrell y Jamie Foxx y que, casi dos décadas después, sigue dando tela para cortar.
Una película con más versiones que un menú de restaurant
El detalle no es menor. Miami Vice no es una película cualquiera en la carrera de Mann: es la obra donde el director terminó de cerrar su etapa más experimental con la imagen digital y, también, la que más veces revisó en su propia sala de montaje. Lo que se vio en cines en 2006 no fue lo mismo que llegó después al formato doméstico, y ese segundo corte ya había movido el arranque y varias decisiones de atmósfera que un sector del público nunca terminó de digerir. Ahora Mann promete volver sobre esos cambios, aunque todavía no dijo ni cuánto dura este nuevo corte ni qué escena se lleva puesta esta vez.
- Anuncio: proyecciones especiales y edición física en 4K del nuevo montaje.
- Título del corte: "El montaje final del director".
- Contexto: la película ya tuvo dos versiones, la de cines y la doméstica.
- Reboot en marcha: nueva película con Michael B. Jordan y Austin Butler.
- Antecedente: Mann lanzó este año un montaje definitivo de Manhunter (1986).
Y ojo, porque la movida no llega sola. Mientras Mann prepara esta revisitación, en otra oficina de Hollywood se cocina el reboot televisivo de Miami Vice con Michael B. Jordan y Austin Butler en los papeles que alguna vez fueron de Don Johnson y Philip Michael Thomas. O sea, mientras los nuevos cocinan su propia versión, el director original se obstina en ajustar la suya. Algo de eso habrá que leer entre líneas.
Para entender el fenómeno hay que remontarse a la serie que Anthony Yerkovich creó en los años ochenta. Aquella Miami Vice fue color saturado, Camaro descapotable y bronceado permanente. La película de 2006, en cambio, le bajó el volumen a la música pop y le subió el precio a la oscuridad: imagen granulosa, noches largas, personajes que transpiran más de lo que hablan. En su momento esa decisión dividió al público. Con los años, sin embargo, fue ganando una camada de seguidores que valora justamente esa distancia con el material original, esa sensación de caminar por una ciudad que nunca termina de mostrar sus cartas.
Lo de Mann con sus propias películas tiene método. Este año ya relanzó un montaje definitivo de Manhunter, el thriller de 1986 con William Petersen cazando al Doctor Hannibal Lecktor, antes de que el personaje se mudara a la saga de El silencio de los inocentes. Es la misma lógica: volver sobre lo propio cuando la tecnología lo permite y cuando el director siente que todavía hay cuentas pendientes con el montaje.
Falta saber qué cambiará concretamente en este nuevo Miami Vice y cuándo llegará a las salas y a los estantes de las disquerías de colección. Por ahora, lo concreto es la promesa de Mann y la certeza de que la discusión sobre cuál es la versión definitiva de la película vuelve a estar abierta. Para los fans de la primera hora, que bancaron el corte doméstico contra viento y marea, es una oportunidad de revancha. Para los que se subieron al reboot con Jordan y Butler, una excusa para repasar de dónde viene todo. Y para los que todavía no la vieron, una buena razón para empezar por acá: en cuatro K, sin ir más lejos.
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Agencia Libertad