Messi brilló, pero Inter Miami se topó con Nashville y dejó dos puntos clave en la pelea por la cima
El capitán argentino marcó, asistió en el otro gol y tuvo al menos dos remates en los palos. Sam Surridge empató sobre el final y el equipo de Mascherano no pudo con el líder de la Conferencia Este.
Lo vi y todavía no lo puedo creer. Messi fue una aplanadora en Nashville, marcó un golazo, mandó el centro del empate y tuvo tres remates en los palos. Y sin embargo Inter Miami se volvió a casa con un 2-2 que duele, porque el rival era el líder de la Conferencia Este y porque el equipo lo tenía servido en el complemento.
El arranque fue complicado. A los cuatro minutos, Sam Surridge silenció a las Garzas con el 1-0 visitante. Parecía noche brava en el Geodis Park, hasta que Rodrigo De Paul tomó la lanza y empezó a cambiar la historia.
La reacción de las Garzas
A los 18, De Paul filtró un pase al vacío, Messi dejó pagando a su marcador y sacó un zurdazo que el arquero Brian Schwake mandó al córner. En ese tiro de esquina vino el empate: centro del propio Messi y desvío en contra de Reed Baker-Whiting. 1-1 y partido nuevo.
El segundo tiempo fue de Lionel. A los 62, De Paul combinó dos veces con él cerca de la medialuna, la diez acomodó el cuerpo y clavó un remate junto al palo para el 2-1 parcial. Gol número 928 del rosarino en 1.172 partidos como profesional, una cifra que sigue acercándolo al récord histórico de Cristiano Ronaldo, que encabeza la tabla con 979 conquistas en 1.334 encuentros. La diferencia hoy es de 51 tantos.
Lo que el estadio no le dejó gritar
- Dos remates suyos que se estrellaron en los palos durante el segundo tiempo.
- Un mano a mano a los 88 que resolvió con un caño al arquero, pero Jeisson Palacios apareció sobre la línea y la sacó en la última instancia.
- Un disparo final de Rodrigo De Paul que también terminó en el palo, ya en tiempo de descuento.
- El descuento de Nashville, otra vez Surridge, para sellar el 2-2 definitivo.
Me quedo con la sensación de que Inter Miami mereció más, pero también con la imagen de un equipo que depende demasiado de su capitán para generar peligro. Cuando Messi no convierte, el arco se cierra. Y eso, en una temporada larga y con el líder pisándole los talones, es un dato que Javier Mascherano tendrá que mirar con lupa.
Lo que viene ahora exige cambiar rápido el chip. El miércoles, Inter Miami juega la final de la Campeones Cup ante Cruz Azul en su propio estadio, y el domingo 20 de septiembre vuelve a la MLS frente a San Diego FC. Dos partidos en cuatro días, con un Messi que viene dejando todo en la cancha y un plantel que necesita responder a la altura.
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Agencia Libertad