Río de Janeiro, más allá de la postal: qué ver, cuánto cuesta y cuándo conviene ir
La ciudad brasileña recibió el 38 por ciento de las reservas aéreas internacionales hacia Brasil en el primer trimestre de 2026. Un recorrido por sus miradores icónicos, la zona portuaria renovada y la gastronomía, con precios, obras y cupos a tener en cuenta antes de armar la valija.
Llegar a Río y pararse de espaldas al mar todavía es la mejor forma de entender por qué esta ciudad sigue tirando del turismo regional. La línea de la costa se abre en forma de medialuna, los morros se meten en el paisaje como lomos verdes y la ciudad se acomoda entre ellos con esa mezcla de caos y belleza que la vuelve inolvidable.
Dos miradores para leer la geografía desde arriba
El Cristo Redentor se ubica en la cima del Corcovado, dentro del Parque Nacional da Tijuca, a setecientos metros sobre el nivel del mar. Desde ese punto se abarcan en una sola panorámica la laguna Rodrigo de Freitas, las playas, los morros y la bahía de Guanabara. Antes de reservar hay que tener en cuenta un cambio operativo: las escaleras mecánicas del monumento están en obras hasta mayo de 2027, el tramo final exige subir ochenta escalones a pie y el cupo diario se redujo a la mitad. Por eso conviene reservar con anticipación. El acceso en tren cuesta veintiséis dólares.
El Pan de Azúcar se sube en los bondinhos, los teleféricos que hacen escala en el Morro da Urca antes de llegar a los trescientos noventa y seis metros de altura. Desde la cima aparecen Botafogo, Copacabana y la bahía de Guanabara en una perspectiva distinta a la del Corcovado, y vale la pena tomarse el tiempo para comparar las dos lecturas de la ciudad.
La zona portuaria que se reinventó después de 2016
El Boulevard Olímpico concentra la renovación urbana que transformó el frente costero a partir de los Juegos Olímpicos de 2016. El sector incorporó espacios peatonales, museos e intervenciones artísticas, y hoy funciona como punto de encuentro tanto para los cariocas como para los visitantes. En la Praça Mauá se levanta el Museu do Amanhã, inaugurado en 2015 con diseño del arquitecto Santiago Calatrava. Su propuesta gira en torno al futuro del planeta, la sustentabilidad y el cambio climático, con un recorrido que apunta a la ciencia y a las consecuencias de las decisiones humanas sobre el entorno.
Dónde comer: tres direcciones para sumar la mesa al recorrido
- Xian, en el centro: rooftop con cocina asiática y japonesa y vista panorámica de la ciudad.
- L'Étoile, en Leblon, sobre la Avenida Niemeyer con acceso directo al Atlántico: cocina francesa bajo la conducción del chef Jean Paul Bondoux, vinculado al restaurante desde 2014.
- Bene, en el mismo sector de Leblon: pastas, pescados y mariscos con impronta italiana.
Los números que explican el fenómeno
Embratur registró que el estado de Río de Janeiro captó el 38 por ciento de las reservas aéreas internacionales emitidas con destino a Brasil en los primeros tres meses de 2026, con un crecimiento del 14 por ciento frente al mismo período del año anterior. La directora de Ventas de Embratur, Elizandra Demczyszyn, destacó el dato como muestra del peso que mantiene Río dentro del mapa turístico regional.
Cómo llegar, dónde dormir y cuándo ir
El acceso aéreo es la puerta de entrada habitual desde Buenos Aires, con vuelos que cubren el trayecto en poco más de tres horas. La oferta de alojamiento va desde hoteles internacionales frente a Copacabana e Ipanema hasta opciones con más onda en el barrio bohemio de Santa Teresa o en la zona portuaria, cerca del Boulevard Olímpico. La mejor época para ir es el invierno austral, entre junio y agosto, cuando bajan las lluvias y la temperatura se vuelve más amigable para caminar la zona portuaria y subir a los miradores sin pasar sofocones de calor.
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Agencia Libertad